Como Mujer moldeo el mundo que quiero

Les dejo hoy, a propósito de la locura comercial del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, un corto escrito que rehabilita el correcto trabajo del rol femenino. 

Hoy reconozco mi debilidad, agradezco mi fragilidad, celebro el cansarme de luchar y abrirme a la posibilidad del vínculo, reconociendo que SÍ DEFINITIVAMENTE NECESITO DE OTROS, qué SÍ DEFINITIVAMENTE, los hombres son parte importante de mi vida, y no quisiera volver a anularlos, restringirlos o castrarlos. 

Reconozco que como mujer soy capaz de todo, pero eso no avala que quiera declararme superpoderosa, para no poderlo sostener en el tiempo, porque cansa. 

Hoy agradezco a todas las mujeres de mi familia, que estuvieron antes que yo, que me permitieron pertenecer; que se doblegaron, que se relegaron, que se entregaron, porque ahora ellas quizá desde su alma, hoy yo desde mi consciencia, comprendo mi naturaleza como mujer, intentando integrar en mí, las ideas de dos generaciones la abnegada y la luchadora. 

Que soy mujer y no necesito demostrar mis capacidades al mundo, que soy todo el poder de la madre Tierra y de Dios, de la Virgen María y todas las diosas que me acompañan, que mi fuerza viene de adentro, que en mí no se llama fortaleza, es más sublime, se llama FE, que en mi ser hay DIVINIDAD Y mi cuerpo lo confirma con sus formas sagradas, inalteradas.











Que soy educadora y creadora de humanidad y que yo mujer, desde el amor puedo mover el mundo y no necesito entrar en juegos creados con intereses que van en contra de mi naturaleza, moldeando el mundo que otros quieren y no el que yo quiero y busco.

Que atender mi casa, a un hombre, estar atenta, es la muestra de mi capacidad de servicio y no me hace menos ni me hace una tonta, que atender y servir es una actitud de amor, de amor universal.


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