Así ataca el estrés al sistema inmunológico
Nuestro organismo no está preparado para permanecer en un continuo estado de alerta, pero la vida moderna nos exige una actividad incesante que nos llega a enfermar. Los seres humanos del siglo XXI somos trabajadores, parejas y cuidadores con problemas continuos que tardan semanas en solucionarse . Todas las reacciones elegidas adaptativamente para afrontar peligros fugaces se acaban convirtiendo en tóxicas cuando la sensación de alarma no finaliza en unos minutos y más cuando seguimos dándole vueltas al mismo tema. Fíjate en estos pequeños ejemplos: La tensión muscular necesaria para luchar físicamente con un enemigo se convierte en contracturas y dolores de espalda si mantenemos la rigidez durante meses. La interrupción momentánea de la digestión , una función innecesaria en un momento de alerta, se convierte en un problema cuando el estado de alarma se repite cien veces al día. La recarga de pilas que nos permitiría enfrentarnos a un peligro se convierte en ansied...