El mito de Prometeo puede ser contemplado como una danza del alma, una representación del viaje interior del ser contemporáneo en su búsqueda de Libertad. En esta danza, el sujeto de rendimiento se encuentra atrapado en un constante conflicto consigo mismo, como Prometeo atado a la roca, enfrentándose a sus Ego Frontal en forma del águila devoradora. Sin embargo, en la quietud de la contemplación, podemos ver que esta batalla es en realidad una danza sagrada entre el ser y su propia Sombra; entonces hay una oportunidad para el autodescubrimiento y la integración. El dolor que experimenta Prometeo, simbolizado por el constante crecimiento del hígado devorado por el águila, es en realidad el eco del cansancio que proviene de una vida vivida en la ilusión de la libertad sin límites. En este sentido, el sufrimiento se convierte en el maestro que nos guía hacia la comprensión de nuestra verdadera naturaleza. Kafka, en su relato "Prometeo", nos invita a contemplar...