Terapia con mama y papa. Profundizo

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Nuevamente con mis queridas pacientes. Un texto de catarsis, de desahogo de una de mis pacientes con más tiempo. Un trabajo profundo y bello. María (ya saben que siempre le pongo el mismo nombre) les contará de una terapia Gestalt que hicimos recientemente. Un bello ejemplo de consciencia, de vivir en el presente. Aún hay lágrimas en estos textos. Adivinen en donde.
Después de varios años de ausencia vuelvo para contarles mi última terapia, a la cual llegué con toda la intención de revisar un proceso específico con el dinero, con la avaricia y con la falta de cosas materiales y la creencia sobre “no tener nada es estar perdido”.

Comienza mi terapia tratando de sacar de mí con mis gestos inconscientes toda esa maraña que trata la mente de ocultar y el alma de soltar para poder estar tranquila, creencias sobre incomodidad, dolor, pobreza…

En todo el proceso de la terapia empecé a sentir mucho ardor en los ojos y la incapacidad de tenerlos abiertos, una gran necesidad de cubrirlos con mis manos para estar tranquila; los que han estado en estas terapias tienen idea que cuando uno no resiste tener sus ojos abiertos, pues simplemente no quiere ver lo que está viendo.

Empecé a sentir que no tener nada era ser nadie, era ser un vagabundo, un errante y empecé a sentir una gran tristeza y frustración por siempre querer tener más de lo que tengo, por la avaricia ilimitada que estoy manejando y no estaba siendo consciente de esa necesidad de tener cubiertas todas mis necesidades; sin embargo la vida me llevó a quedarme sin nada, a perder todas mis cosas materiales, a que todas mis pertenencias, libros, ropa, todos se perdieran o se fuera perdiendo, poco a poco, hasta quedar sólo conmigo misma y con lo que hasta ahora había podido hacer de mí, con nada más que YO para poder continuar.

Estaba sufriendo cada día de mi vida cuando se me cruzaba algo que tenía y que perdí, algo que necesitaba y que ya no puedo disponer... porque lo perdí.

Empecé sacando conclusiones sorprendentes, definiéndome por lo que tengo y supuestamente entre más tengo más soy; comprendiendo entonces cómo mis relaciones con las personas, las ligo con lo que tengo; y empiezo a hacer una pirámide basada en un montón de cosas materiales que, literalmente arrumadas, pueden llegar a caer y simplemente quedar sin nada; y si no tengo nada, nada soy, porque a nadie le gusta el que nada tiene; porque es un pobre, un vagabundo; por esto entonces tengo la idea que estoy rodeada de gente pero tampoco tengo a nadie que me apoye y que me ayude; porque no tengo nada que la gente vea admirable y respetable... porque no tengo nada.

Llegando al límite de no querer sacar y negarme a comprender, porque empecé a llenarme de rabia, finalmente tratando de vislumbrar qué me hacía falta, empiezo a disfrazar mi avaricia con una bonita idea sobre “no me hace falta nada”….para llegar a la conclusión de que tengo lo que me hace falta pero no lo que yo quiero, pensando que lo que yo quiero es malo, pero creyendo que necesito ser ambiciosa aunque creo que es malo.

Pero digo que se puede ser ambicioso sin ser malo, vaya si es enredado uno!... pero sigue la molestia en mis ojos,  la pregunta: -Y por qué cierras los ojos? - Para relajarme? - Por qué?... de qué?... Qué no quieres ver? 

Pues afuera hay mucho para ver y no quiero verlo... ¿por qué? ja!... Empieza el show: resulta que quiero tenerlo todo,  y empiezo en medio de lágrimas a ceder, a expresar mi rabia… - Y con quien es la rabia?... - Con mi papá… - Por qué? Y vuelvo a sacar al baile a mi querido padre, pobre... todavía está por ahí volteando conmigo… y eso que ya no está en este plano…

La rabia es con mi padre por estúpido, porque me dejó… porque no estuvo conmigo, ni está, no me dio nada supuestamente, cosa que ya había reconciliado en otra terapia anterior que ya les contaré, pero inmediatamente me acordé que sí me había dado; pero yo lo quería cerca, tenerlo conmigo, quería tenerlo y no pude, por eso ahora no quiero nada, sentí su abandono, la soledad, porque no tengo lo que quiero, por eso para mí ser ambicioso “ERA MALO”… por eso no sueño nada para que finalmente Luis, mi terapeuta me sacara del fondo la idea que sueño, pero boicoteo mis sueños porque “creo” de (CREAR) o siento que lo que yo sueño y lo que quiero no lo voy a conseguir!!! 

Entonces mi problema no era con él, y la sensación de tristeza que me invade, comprendiendo por qué soy ambiciosa pero no quiero, no quiero proyectar, ni soñar, cuando mi terapeuta me lleva al límite y me dice una de las conclusiones que yo saco y él me la repite: "no sueñes eso es malo, porque no lo vas a lograr…" y vuelvo a entrar en el laberinto de mi tristeza, llevando a darme cuenta que mis sueños los pongo en manos de otros, dependiendo de otros y finalmente saco a la luz la idea, entre lágrimas: la rabia con mi mamá porque “se las dio que podía sola y no ha podido”; - todavía esperando que tu mamá te de? Y empiezo a preguntarle a mi mamá por qué lo dejó ir?, por qué no le permitió estar, finalmente él no estuvo porque no quiso, nos dejó solas, pero tengo que empezar a darme cuenta que yo también puedo hacer por mí, que hay mucha otra gente que me puede ayudar, no solo mi papá y mi mamá.

Pero no quiero aceptarlo, me pregunto a qué vine, y empiezo a reconciliarme con la idea que lo que me iban a dar ya me lo dieron, pero para mí era más fácil con ellos juntos y empieza a faltarme el aire mientras lloro, entonces me guía para que viva para que respire por mis propios medios para que aprenda a juntarme con otros y empiezo a hacer la reconciliación con mi madre y de paso con mi padre, a sentirme sola porque tengo que soltarme de ellos, empiezo a despedirme y soltarme de su mano, a tomar consciencia de que puedo juntarme con otros, que puedo buscar con otros para lograr lo que quiero. Estoy atada a dos personas que ya no tienen como darme más, me despido de ellos, respiro profundo, una exhalación profunda y termino de llorar, más tranquila y relajada, incluso con menos molestia con mi terapeuta.

Quiero contarles que a partir de ahí mi relación con mi mamá ha cambiado, he dejado mi molestia con ella, ya no me molesta todo lo que ella dice o hace, simplemente pasa, estoy más tranquila con ella y me río más con ella, salgo más con ella y la relación se ha tornado más relajada, he retomado, poco a poco, amigos y contactos, saliendo más y viendo con menos hostilidad todo.

Además de reconciliarme empecé un entrenamiento para programar, sin que me moleste programar, las cosas que quiero conseguir, con fechas y sobre todo teniendo en cuenta que sean realizables y que estén al alcance de mis propias posibilidades y capacidades; en palabras de mi terapeuta “SUELTA TU BARCO SUELTA TUS ANCLAS Y CAMBIA, VE, NO PARA ANCLARTE SIEMPRE SINO PARA CONTINUAR TU VIAJE CON TODOS LOS QUE TE RODEAN…”

Gracias Luis por toda tu ayuda, por tu paciencia y por el amor con el que das seguimiento a mi proceso; entiendo ahora que tú me llevas pasito a paso, hasta lograr que comprenda lo que sucede con todos y conmigo, porque en el entrenamiento que me has dado he visto que en cosas pequeñas puedo lograr lo que quiero y ahí voy.

Comparto en el blog mis terapias porque insisto, lo que me sucede puede sucederle a otros y otros pueden encontrar luz de sanación en este escrito donde pongo al desnudo mis enredos.

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